EL SÍNDROME DEL BOTÓN ROJO

Son sólo 5 minutos.

Personalmente creo que es el máximo exponente en cuanto a desmerecer el trabajo de alguien.

Creo que no hay nada más ofensivo y frustrante por la negativa e imponente carga emocional que conlleva.

¡¡Pero si son 5 minutos!!

LOS CINCO MINUTOS CUANDO SE PIDE

Algunas hipótesis de porqué alguien afirma que son sólo 5 minutos cuando pide algo serían:

  • Porque se quiere obtener un resultado rápido sin dar tiempo al análisis.
  • Porque es una urgencia y de nuevo quiere un resultado rápido.
  • Porque no tiene ni **** idea.
  • Porque cree saberlo todo.
  • O una mezcla de las anteriores.

Sea cual sea la razón (depende del contexto de cada uno), esos 5 minutos son realmente perjudiciales, tanto para quien tiene la necesidad como para quien la ha de cubrir.

Uno no recibirá lo que necesita o no lo recibirá con la calidad adecuada, y el otro quedará mal por no entregar como realmente sabe o puede hacer y encima es probable que le recriminen por haberlo hecho mal, por haber tardado demasiado o por no haberlo hecho.

Ejemplificando esto os dejo un vídeo del canal TheBoxOfficeArtist donde nos muestra el resultado de dibujar en 10 minutos, en 1 minuto y en 10 segundos.

No solamente la calidad es evidentemente distinta, sino que las herramientas y los trazos usados cambian completamente.

Canal TheBoxOfficeArtist

Por propia experiencia, quien realmente sabe que son 5 minutos, suele explicar lo que necesita, el proceso a seguir o el producto que desea conseguir.

No deja lugar a dudas. Suele ser alguien con conocimientos en la materia, que es consciente de lo que implica o que como mínimo empatiza con el trabajo ajeno.

Y en el caso de que no pueda realizarse en esos 5 minutos, entiende las casuísticas, acepta la situación o ayuda a agilizar el proceso.

LOS 5 MINUTOS CUANDO SE ENTREGA

Otra situación es cuando se entrega la tarea ya finalizada, momento en el que solamente se es consciente del producto entregado, omitiendo entonces todo el proceso previo de preparación, análisis, investigación, planificación y elaboración, valorando el tiempo solamente por el producto en sí, y no por el trabajo dedicado hasta llegar a ese punto.

Dicho de otra forma, medir el tiempo dedicado en la fase de producción y quitar de la ecuación todo el tiempo invertido en la fase de preproducción.

Posiblemente lo que se entrega sí se haya hecho en 5 minutos, pero sin las horas o días (incluso meses) previos de arduo trabajo, esos 5 minutos no hubieran sido posibles.

Una flagrante infravaloración al buen trabajo y al saber hacer.

SÍNDROME DEL BOTÓN ROJO.

Esos 5 minutos tienen su representación física (metafóricamente hablando) en un botón rojo mágico que todo lo hace, que todo lo puede.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Este síndrome afecta a todos por igual, pero tiene especial efecto en aquellos que sólo miran su necesidad sin pararse a pensar en la persona que debe cubrir esa necesidad.

Este síndrome rompe el vínculo entre “la persona que necesita algo” y “la persona que puede hacer algo” además de convertirnos en expertos en cualquier materia: Arquitectura, ingeniería, medicina, …

El siguiente tweet de @SaffronCR que encontré justo escribiendo este post resume perfectamente esto:

-Hola quería operarme de la rodilla.
-De acuerdo.
-Cuanto seria en total?
-Pues 25.000 euros.
-Uff, muy caro, no te parece que es mucho?
-Bueno, incluye la anestesia, la operación y post operatorio, 1 semana en una habitación privada del hospital…

-Ya, es que es mucho dinero. Yo estaba buscando algo más así como 10.000 euros tope.
-Me temo que eso es imposible, solamente la anestesia cuesta…
-Por cierto cuanto dura el post operatorio?
-Hospitalizado 1 semana y luego de 6 a 12 meses hasta recuperar movilidad total…

-Ufff, eso es mucho, yo busco mas algo que sea como 3 meses TOPE. Y la operacion cuantas horas dura?
-Son 4 horas.
-Madre mia, imposible, tiene que operarme en 2 horas. Asi se pueden reducir los costes.
-Pero es que la operacion se tardan 4 horas en realizarla.
-Nada muy lento…

-No es lento ni rápido, es el tiempo necesario para poder hacer la operación con seguridad y garantias.
-Ya bueno, he visto cirujanos en otros sitios que me lo harian por la mitad de tiempo y dinero.
-Pero eso es por que…
-Nada, gracias, pero creo que paso, voy a buscar otro.

Pese a que es un único botón, tiene (desgraciadamente) varias funcionalidades:

  • Conseguir algo justo en el preciso momento en el que se solicita.
  • Que uno está disponible en el preciso momento en el que se le necesita.

Normalmente, la intensidad y fuerza con la que se aprieta es proporcional:

  • A las prisas que se tengan.
  • Al poco o nulo valor por el trabajo que implica hacerlo.

Expongo dos ejemplos prácticos:

El sencillo.

Llamada a las 10:15 de la mañana solicitando 3 sillas para una reunión con una asistencia mayor de la esperada y que inicia a las 10:30.

Desgraciadamente no era posible cubrir la necesidad al no haber recursos disponibles.

Respuesta recibida: ¡Si son solamente 3 sillas! Añadiendo además que la reunión era muy importante.

Fácil o difícil no son condiciones que determinen que algo se pueda o no se pueda hacer. Es la disponibilidad de medios, recursos y tiempo lo que lo determina.

Las cosas no son difíciles, las cosas son complejas. Somos las personas quienes las hacemos difíciles.

La sencillez no va asociada a la inmediatez.

Conclusiones:

  • En cualquier tipo de evento, reunión, sea importa o no, es esencial controlar las convocatorias, identificar a los asistentes y partir de la base de que todos van a asistir. Así que lo sencillo hubiera sido contar las sillas de la sala.
  • Posteriormente, y si es el caso, ya mediríamos la asistencia.
  • Las reuniones, y más las “importantes”, no se planifican de forma espontánea. Se prevén con anterioridad para promover la máxima asistencia, por lo que las necesidades asociadas se pueden analizar y planificar.

TIP:

Tener un control de la asistencia es vital para el dimensionamiento y funcionamiento del evento.
El espacio donde tendrá lugar el evento debe analizarse previamente para identificar así las necesidades que deben ser cubiertas.

El complejo.

Evento de corta duración, 1 hora de presentación en un espacio interior y 30 minutos de catering en un espacio exterior, con una asistencia de 1000 personas.

Durante la reunión de análisis y planificación se planteó el tema de las condiciones climatológicas: Y si llueve, ¿qué hacemos con el catering?

Personalmente es un tema que me a-tormenta.

Bromas a parte…

Las mil sillas están ocupando todo el espacio interior y no hay otro espacio cubierto con suficiente capacidad. No hay Plan B.

Se debatió la idea de retirar todas las sillas y colocar seguidamente el mobiliario de catering junto con la oferta gastronómica que aunque muy sencilla, por la cantidad de comensales, las proporciones eran considerables.

Comentario escuchado: 1000 sillas se quitan en 15 minutos.

Literal y rotundo. En 15 minutos.

Se había simplificado tanto el planteamiento de cómo ejecutar la acción que casi había sido reducido a apretar un botón y listo.

Las implicaciones logísticas, organizativas y económicas asociadas fueron omitidas en la solución.

Y aquí la PARADOJA DE LA EFECTIVIDAD aparece cual ayudante de mago después de un “abracadabra”. La idea se basaba en poner mucha gente para hacerlo más rápido.

TIP:

Si los asistentes ya están en el recinto, cualquier ejecución se ha de plantear contando con ellos. La mezcla de invitados y personal que debe ejecutar una tarea es bastante delicada.

Por otro lado, no se ha de contar únicamente el tiempo exacto que se necesita para ejecutar una acción. De ser posible, siempre se ha de dejar un margen de maniobra para imprevistos que puedan suceder en el momento que puedan condenar al evento al fracaso.

Más personal no implica más rapidez. Incluso es posible que conlleve más lentitud.

Haciendo una búsqueda he encontrado las siguientes referencias que también acuñan este síndrome y que amplían la visión:

En el foro República Sonica asocian el Síndrome del botón rojo a la facilidad con la que los músicos se graban sin tener un objetivo claro.

Una frase que ejemplifica la situación es la del usuario Avex: << […] Apreto “rec” a ver si me sale una genialidad o un mar de inspiración y no es tan así…si uno se prepara es más probable que surja algo lindo. […] >>

En resumen, apretar el botón de grabar debería ser la última fase de un proceso de análisis, estudio, pruebas y elaboración previa antes de pasar a la ejecución práctica para que la necesidad pueda ser cubierta.

Muy recomendable leer los intercambios de argumentos, algunos son muy interesantes.

La extrapolación al mundo de los eventos, y como ya avanzaba antes, sería que se requiere de la fase de preproducción para que la producción pueda ejecutarse correctamente.

La siguiente referencia es del blog de informática y educación de Ferran Pelechano, quien define el síndrome como el << […] comportamiento poco reflexivo de los alumnos a la hora de solicitar ayuda en la resolución de dificultades en el aula. En vez de atender a las explicaciones, leer las instrucciones proporcionadas, procesar la información y decidir los pasos a seguir en función del contexto que se les presenta, algunos alumnos optan por obviar todas esa información y limitarse a exigir que pulses su particular «botón rojo». […] >>

Es decir, “no me expliques el proceso, házlo y dame lo que pido”.

El botón rojo es la herramienta de los ansiosos, de los que no saben y de los que no quieren saber. Pone el foco del problema en la solución y no en el proceso que lleva a la solución.


Imagen de portada sum+it en Pexels

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